El Hombre de la Capa

El Hombre de la Capa

viernes, 30 de septiembre de 2011

DECALOGO PARA FORMAR UN DELINCUENTE

El popular juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, conocido por sus sentencias educativas y orientadoras, ha publicado un libro "Reflexiones de un juez de menores" en el que incluye un " Decálogo para formar un delincuente".
1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5 . Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

¿Se ve reflejado en algun punto?
Puede que esté a tiempo de evitarlo.
Si llega tarde, lo siento por usted y que le sea leve.

3 comentarios:

  1. Puede ser que falten algunos condicionantes más para formar a un delincuente; pero, desde luego, de los apuntados, no sobra ninguno.
    Saludos.

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  2. Por desgracia ese es el comportamiento de muchos padres, por pura comodidad.

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  3. Siempre he pensado que harían falta ministros de justicia como este señor, o al menos, más jueces como él.
    ¿Qué pasó con eso de que la justicia es ciega e imparcial? Me da que se quedó en los libros de Historia.

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